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CONCURSO PABELLÓN FERIA DEL LIBRO DE MADRID

año

2008

situación

Madrid

clientes

Ayuntamiento de Madrid

arquitectos

Alejandro Gómez

Begoña López

Juliane Haider

infografías

Juliane Haider

El pabellón del ayuntamiento de Madrid en la Feria del Libro debe de ser diferente a las casetas de las editoriales y las librerías ya que representa a la institución más importante de la capital. Pensamos en un elegante pabellón horizontal, casi transparente en lugar de en madera pintada, y con las paredes cubiertas de enormes fotografías aéreas de Madrid. Sus proporciones seguirían las del resto de casetas para integrarlo en el conjunto.

 

Asimismo, sería interesante que fuese también un lugar de descanso, por lo que, en lugar de ocupar toda la huella disponible, dispondría una zona exterior sobre elevada que haría las veces de banco y de pequeño escenario.

 

El interior, concebido como único espacio versátil, representativo y lo más grande posible, acogería una suerte de espacio cultural transformable gracias a una serie de paneles expositivos. Entendemos que ha de ser un lugar tanto de recepción institucional como de exposición, no solo de texto escrito, tal y como corresponde a la Feria del Libro, sino también de texto visual, de información gráfica. Es así que en él se expondrían fotografías, dibujos y pinturas, además de las imágenes de Madrid que construyen la envoltura, y por supuesto de los libros y revistas de los expositores.



The pavilion of the City of Madrid in the Book Fair must be different from the publishers and bookstores’ booths, as it represents the most important institution in the capital. We thought of an elegant horizontal pavilion, almost transparent, instead of in white wood, and with the walls covered with enormous aerial photographs of the Spanish capital. Its size would match that of the rest of booths, so it would be integrated in the ensemble.

 

It would be interesting that it also worked as a resting place so its surface, instead of occupying all the available footprint, would have an outside higher area to serve simultaneously as a bench and as small outdoor setting.

 

The interior, conceived as a unique versatile representative space as large as possible, would accommodate a sort of cultural area, transformable thanks to a series of expositive panels. We understand that it must be both a place of institutional reception and of exhibition, not only of written text, as it corresponds to the Book Fair, but also of visual text, this is, graphic information. For this reason, inside this pavilion, the public could find photography, drawings or paintings, in addition to the aerial images that constitute the envelope and, of course, of the books and magazines of the booths.